Arrancamos el Nivel 3. Los dos niveles anteriores te dieron el criterio (pedir bien, verificar, cuidar datos) y las tareas de oficina. Ahora dejamos de tratar cada chat como algo que empieza y termina, y empezamos a construir. La primera piedra es la más simple y la que más tiempo te devuelve: dejar de reescribir el mismo prompt.
01La idea en una frase
Un prompt que funciona es un activo: escribilo bien una vez, guardalo como plantilla con huecos —las partes que cambian entre corchetes— y la próxima vez solo rellenás los huecos. Tu biblioteca de prompts es la colección de tus mejores pedidos, lista para copiar y pegar.
02La demo: de prompt suelto a plantilla
Mirá un prompt guardado para responder reseñas (una tarea que se repite eternamente). Las partes entre [corchetes] son los huecos que cambian cada vez:
Ese mismo prompt sirve para la reseña de mañana, la de la semana que viene y la de dentro de un año. Cambiás tres huecos y tenés la respuesta en 10 segundos, siempre con el tono que ya decidiste que funciona. Eso es una biblioteca: no memoria de la IA, memoria tuya.
03Cómo lo hacés vos
- Guardalo donde ya vivís: un documento de Word, una nota del celular, un Google Doc o Notion. Lo simple gana — una lista que abrís y copiás vale más que la app perfecta que no usás.
- Estructura C+T+F: cada plantilla lleva Contexto (quién sos, para quién), Tarea (qué querés) y Formato (largo, tono, estilo) — la técnica de la clase 3 del Nivel 1, ahora enlatada.
- Marcá los huecos con [corchetes]: lo que cambia cada vez va entre corchetes bien visibles. Así de un vistazo sabés qué rellenar y no dejás nada del ejemplo viejo.
- Ponele nombre y agrupá: «Responder reseña», «Mail de atraso», «Resumen de acta». Un título claro es lo que hace que encuentres el prompt cuando lo necesitás apurado.
- Afinala con el uso: cuando un prompt te salga especialmente bien, pisá la versión guardada. Tu biblioteca mejora sola con cada uso.
- Guardar prompts con datos reales adentro: nombres de clientes, cifras, direcciones. La plantilla lleva [corchetes], nunca el dato — así podés compartirla y no arrastrás información sensible (regla de la clase 5).
- Extensiones que "organizan tus prompts": hay muchas y algunas útiles, pero varias piden permiso para leer todo lo que hacés en el navegador. Para empezar no hace falta ninguna: un documento tuyo es más privado y no depende de nadie.
- Confiar en que la plantilla piensa por vos: un buen prompt te da un buen borrador, no la verdad revelada. Lo que sale sigue pasando por tu criterio y, si son datos, por verificación.
- Coleccionar prompts que no usás: 200 prompts bajados de internet no son una biblioteca, son ruido. Valen los 6 u 8 tuyos, probados en tu trabajo real.
🎯 Tu reto
Pensá las 3 cosas que más veces le pediste a la IA este mes. Abrí un documento nuevo, titulalo «Mis prompts» y convertí esas 3 en plantillas con huecos entre [corchetes]. Ya tenés tu biblioteca — chica, pero tuya y creciendo.
Mandame por WhatsApp tu mejor plantilla y te devuelvo una versión afinada. Colecciono las buenas para mis clases. 😄
04Adónde sigue esto
Guardar prompts te ahorra reescribir. Pero todavía tenés que pegarle a la IA el contexto —quién sos, cómo trabajás— en cada chat nuevo. La próxima clase resuelve eso de raíz: los proyectos de ChatGPT, donde el contexto queda fijo y la IA lo recuerda solo. Es la Clase 2: proyectos con contexto.
Un prompt guardado es un truco. Tu biblioteca completa es una ventaja.
En las clases particulares armamos tu biblioteca real: tus 10 tareas repetidas convertidas en plantillas afinadas para tu rubro, tu tono y tu cliente. Salís con el sistema hecho, no con la teoría. Online por Zoom o presencial en Montevideo; para equipos, taller in company.
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